«Distruggere è meglio che creare, quando noi non stiamo creando quelle poche cose veramente necessarie»─ 8½, 1963. Federico Fellini.

(Fuente: posthawk)

PAIS DE POETAS

A los Poetas cuando se los requiere
en el entreacto de la casual sangre
un vano baile sin iniciativa entra
igual que el castigo en casa
una madre que se come la fuga latigante
por el desespero de no poder parar la olla
y cuando hay, la alegría es un ripio
hallándonos conviviendo en la Poesía
y consolándonos con que sólo han aprendido
a presionar [enter] ante un público
que ya se lo han desangrado
nuestros tontos juegos.

Observaciones sobre el lenjuaje de los pájaros

El Lenguaje de los Pájaros o Confabulación Fonética es un lenguaje inarticulado por medio del cual casi todos los pájaros y algunos escritores se expresan de la manera más irracional posible, es decir a través del silencio. La Confabulación Fonética no es sino la otra cara del silencio. (los pájaros más jóvenes como también así algunos escritores y músicos sufren hoy por exceso de libertad y están a la búsqueda del padre perdido)

Los pájaros ambicionan escapar escapar del círculo del árbol del lenguaje- desmesurada empresa, tanto más peligroso, cuanto más éxito alcanzan en ella -. Si logran escapar se desentienden de árbol y lenguaje. Se desentienden del silencio y de sí mismos. Ignoran que se desentienden y no entienden nada como no sea lo indecible. Se desescuchan del silencio. Se desescuchan de sí mismos. Quieren desescucharse del oído que alguna vez los escuchara: (los pájaros no cantan: los pájaros son cantados por el canto: despajareándose de sus pájaros el canto se des-en-canta de sí mismo: los pájaros reingresan al silencio: la memoria reconstruye en sentido inverso “El Canto de los Pájaros”: los pájaros cantan al revés).

Los pájaros viven fundamentalmente entre los árboles y el aire y dado que sus sentimientos dependen de sus percepciones, el canto que emiten es el lenguaje transparente de su propio ser, quedando luego atrapados por él y haciendo que cada canto trace entonces un círculo mágico en torno a la especie a la que ellos pertenecen, un círculo del que no se puede huir, salvo para entrar en otro y así sucesivamente hasta la desaparición de cada pájaro en particular y en general hasta la desaparición y/o dispersión de toda la especie.


Los pájaros no ignoran que muchos poetas jóvenes torturan las palabras para que ellas den la impresión de profundidad. Se concluye que la literatura sólo sirve para engañar a pobres gentes respecto a una profundidad que no es tal. Saben que se ha abierto un abismo cada vez más ancho entre el lenguaje y el orden del mundo y entonces se dispersan o enmudecen: dispersan dispersas migas en el territorio de lo lingüístico para orientarse en el regreso (pero no regresan) porque no hay adonde regresar y también porque ellos mismos se desmigajan en silencio desde una muda gritería y tragan en silencio su propio des-en-canto: descantan una muda gritería. ¿Se tragan a pequeños picotazos el silencio de su muda gritería? : (cantando el des-en-canto descantan el silencio: el silencio se los traga).


A través del canto de los pájaros, el espíritu humano es capaz de darse a sí mismo juegos de significación en número infinito, combinaciones verbales y sonoras que le sugieran toda clase de sensaciones físicas o de emociones ante el infinito. (Develar el significado último del canto de los pájaros equivaldría al desciframiento de una fórmula enigmática: la eternidad incesantemente recompuesta de un jeroglífico perfecto, en el que el hombre jugaría a revelarse y a esconderse a sí mismo: casi el Libro de Mallarmé).


Cantando al revés los pájaros desencantan el canto hasta caer en el silencio: -lenguaje – lenguajeando el lenguaje -, lenguajeando el silencio en el desmigajamiento de un canto ya sin canto. Se diría: (restos de un Logos: migajas de un Logos: migas sin nombre para alimento de pájaros sin nombre: pájaros hambrientos: (pájaros hambreados por la hambruna y el silencio).

Desconstruyen en silencio, retroceden de unos árboles a otros: (han perdido el círculo y su centro: quieren cantar en todas partes y no cantan en ninguna): no pueden callar porque no tienen nada que decir y no teniendo nada picotean como último recurso las migajas del nombre del (autor): picotean en su nombre inaudible las sílabas anónimas del indecible Nombre de sí mismos.

─ La Nueva Novela, 1977. Juan Luis Martínez.


Los bombardeos contra el ideal de Salvador Allende 
por Antonio Barrios
Las primeras bombas que fueron lanzadas en contra del presidente chileno Salvador Allende no fueron las que impactaron al Palacio de la Moneda, aquel 11 de septiembre de 1973, durante el ataque dirigido por el general Augusto Pinochet. Antes de que fuera ratificado por el Congreso, en octubre de 1970, la Central Intelligence Agency (CIA) había minado el escenario político subvencionando a los principales partidos políticos de oposición.
El programa de la Unidad Popular, alianza de partidos que apoyaba Allende, estaba compuesto por puntos sumamente incómodos para los intereses de los Estados Unidos. Planteaba, además de la verdadera toma del poder por el pueblo chileno, la nacionalización de la gran minería, del sistema financiero, del comercio exterior, y de las grandes empresas y monopolios de distribución, así como un reforma agraria para la expropiación de todos los latifundios, que quedarían en manos de quienes los trabajaban.
También incluía pasar a manos del Estado la producción y distribución de energía eléctrica, el transporte ferroviario, aéreo y marítimo, la refinación y distribución, la siderúrgica, el cemento.
El primer año de gobierno, cerca de 50 empresas industriales fueron nacionalizadas, como lo establecía el programa, con el sólido argumento del desarrollo de un país en crisis que había sido entregado al capital foráneo.
Pronto se avecinaron el bloqueo económico de los Estados Unidos y los bombardeos internos a la estabilidad nacional y a la economía del país. Por el camino para sacar a Allende pasaron huelguistas tarifados, desabastecimientos provocados, sabotajes deliberados y un paro patronal.
También estaba la mano de la CIA, que tenía preparados dos planes especiales para impedir la asunción de Allende a la silla presidencial “al costo que fuera necesario”, apunta el periodista chileno Carlos Basso, autor del libro la CIA en Chile.
El dinero de la CIA había comenzado a fluir en 1953 y los montos aumentaron a partir de 1962, cuando el gobierno de John F. Kennedy comenzó a ayudar a la Democracia Cristiana para evitar un triunfo de Allende en 1964, dice Basso.
Así, en 1970, el primer plan para frenar la asunción de la Unidad Popular iba por ese rumbo: El Track I, buscaba sobornar al Parlamento para que no ratificara a Allende. “Sabemos que el foco principal fue subvencionar a los principales partidos políticos de oposición, especialmente a la Democracia Cristiana y, en menor medida, al Partido Nacional”, destaca en función de los documentos desclasificados.
El segundo plan, el Track II, proyectaba directamente la vía militar, y Basso apunta que se ejecutó, antes de la ratificación de Allende en el Congreso, con el asesinato al general René Scheider, comandante en jefe del Ejército chileno, un militar respetuoso de la Constitución.
No obstante, la votación del Congreso reiteró la voluntad de los electores. Apenas 35 votos obtuvo Jorge Alesandri, frente a los 153 del candidato de la Unidad Popular.
Con más razones, la inteligencia estadounidense que se había instalado 25 años atrás, se mantuvo presente en Chile. Aunque Basso no revela detalles de lo que hizo la CIA durante el Golpe de Estado, apunta que el mismo año del golpe, la estación de la CIA en Santiago insistió en su intento de inducir a los militares “todo lo que sea posible para que tomen el control y desplacen al gobierno de Allende”, aunque luego desde Washington, aparentemente, manden a refrenar esa tentativa.
"La CIA conocía hasta el más mínimo detalle el planeamiento del golpe de Estado, dijo en una reciente entrevista en el diario La Voz de Rusia.
Sobre la huelga de camioneros y la paralización del país financiada desde el exterior, habló de manera más ilustrativa el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Marquez . “La CIA inundó de dólares el país para apoyar el Paro Patronal, y esa divisa bajó en la bolsa negra, escribió Pablo Neruda a un amigo en Europa. Una semana antes del golpe se había acabado el aceite, la leche y el pan”, dijo en su crónica “Chile, el golpe y los gringos”.
El bombardeo de la prensa
Tres meses antes del bombardeo a la Moneda, los atentados contra el gobierno se habían recrudecido. Allende, en ese junio de 1973, ofreció un discurso ante el pueblo donde prometió combatir “implacablemente” el fascismo, sin desestimar la complicidad de la prensa en los ataques. “Mistifican y mienten”, dijo.
Entre aplausos, el presidente chileno detalló día a día los ataques y sabotajes, se refirió sobre las barricadas y avanzadas en Santiago de Chile, en las que se detuvieron a 12 personas y hubo una docena de lesionados.
"Se dijo que se había usado la fuerza pública con una violencia tal, que había más de 200 heridos graves. No hubo un solo muerto. Y sin embargo, las radios reaccionarias y contrarias al Gobierno propalaron insistentemente estas noticias para crear inquietud en la población", denunció Allende.
"Un tractor con dinamita. Dos vagones de ferrocarril fueron incendiados. Bomba en la torre de la Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima (Endesa). Abalean sede del Partido Comunista. Desatan asonadas y apedrean negocios. Bloquean tránsito", eran los titulares que podían leerse.
La lista de ataques era extensa, pero además, el bombardeo contra la estabilidad política y económica estaba acompañado con las bombas del poder mediático. No solo se habían invertido dólares para comprar políticos y crear un caos social y económico en el país.
Poco después de la victoria de Allende, el periodista y dueño de la cadena de diarios de la empresa El Mercurio, Agustín Edwards Eastman, viajó a Washington para solicitar apoyo económico de la Casa Blanca, y el propio presidente estadounidense Richard Nixon aprobó la petición y a lo largo de un año le fueron desenfundados cerca de dos millones de dólares.
Pero hoy, cuarenta años después del golpe de Estado, El Mercurio está en el ojo de la justicia. El magistrado Mario Carranza ordenó a la Policía de Investigaciones de Chile, ubicar y entrevistar al dueño del diario “en calidad de testigo”, según reseña la prensa chilena, como parte de un proceso judicial abierto en enero de este año luego de que agrupaciones de familiares de detenidos, desaparecidos y ejecutados presentaran una querella contra los “instigadores del golpe”.
El vacío que dejó el Golpe
En el Estadio Nacional de Chile la dictadura de Augusto Pinochet, recién implantada, instauró su campo de concentración y armó un grupo del Ejército Chileno llamado “La Carabana de la Muerte”, que dirigió las persecuciones, torturas, ejecuciones y las desapariciones de miles de chilenos.
Pocos meses después del Golpe de Estado, cerca de 30 mil personas fueron víctimas de prisión tortura, mientras que otras 2.200 fueron asesinadas, y aún los familiares de miles de chilenos desaparecidos por la dictadura están buscando a sus seres queridos.
Pero la masacre fue también a la memoria y a la cultura del país. El bibliotecólogo y ensayista venezolano, Fernando Báez, relata cómo el régimen pinochetista destruyó millones de libros, atacó editoriales, prohibió cerca de una treintena de revistas, e incluso cuenta cómo un soldado rompió el Acta de la Independencia, firmada en 1818 por Bernardo O’Higgins.
"Acaso pocos entendieron entonces, y aún ahora, que el asalto y destrucción parcial al Palacio de la Moneda, un patrimonio cultural chileno construido en la época colonial, era un mensaje de la nueva gestión", refiere.
Entre los datos que asoma, destacan la incineración de casi 15 ejemplares de La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile, de García Márquez, así como el secuestro de archivos para confiscar documentos que censurados por la dictadura.
Pero esto no era nuevo, poco antes del bombardeo al Palacio de la Moneda, Allende, había revelado en su último mensaje a través de la radio. “En nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puente, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará”.
FIN/AVN/AB

Los bombardeos contra el ideal de Salvador Allende

Las primeras bombas que fueron lanzadas en contra del presidente chileno Salvador Allende no fueron las que impactaron al Palacio de la Moneda, aquel 11 de septiembre de 1973, durante el ataque dirigido por el general Augusto Pinochet. Antes de que fuera ratificado por el Congreso, en octubre de 1970, la Central Intelligence Agency (CIA) había minado el escenario político subvencionando a los principales partidos políticos de oposición.

El programa de la Unidad Popular, alianza de partidos que apoyaba Allende, estaba compuesto por puntos sumamente incómodos para los intereses de los Estados Unidos. Planteaba, además de la verdadera toma del poder por el pueblo chileno, la nacionalización de la gran minería, del sistema financiero, del comercio exterior, y de las grandes empresas y monopolios de distribución, así como un reforma agraria para la expropiación de todos los latifundios, que quedarían en manos de quienes los trabajaban.

También incluía pasar a manos del Estado la producción y distribución de energía eléctrica, el transporte ferroviario, aéreo y marítimo, la refinación y distribución, la siderúrgica, el cemento.

El primer año de gobierno, cerca de 50 empresas industriales fueron nacionalizadas, como lo establecía el programa, con el sólido argumento del desarrollo de un país en crisis que había sido entregado al capital foráneo.

Pronto se avecinaron el bloqueo económico de los Estados Unidos y los bombardeos internos a la estabilidad nacional y a la economía del país. Por el camino para sacar a Allende pasaron huelguistas tarifados, desabastecimientos provocados, sabotajes deliberados y un paro patronal.

También estaba la mano de la CIA, que tenía preparados dos planes especiales para impedir la asunción de Allende a la silla presidencial “al costo que fuera necesario”, apunta el periodista chileno Carlos Basso, autor del libro la CIA en Chile.

El dinero de la CIA había comenzado a fluir en 1953 y los montos aumentaron a partir de 1962, cuando el gobierno de John F. Kennedy comenzó a ayudar a la Democracia Cristiana para evitar un triunfo de Allende en 1964, dice Basso.

Así, en 1970, el primer plan para frenar la asunción de la Unidad Popular iba por ese rumbo: El Track I, buscaba sobornar al Parlamento para que no ratificara a Allende. “Sabemos que el foco principal fue subvencionar a los principales partidos políticos de oposición, especialmente a la Democracia Cristiana y, en menor medida, al Partido Nacional”, destaca en función de los documentos desclasificados.

El segundo plan, el Track II, proyectaba directamente la vía militar, y Basso apunta que se ejecutó, antes de la ratificación de Allende en el Congreso, con el asesinato al general René Scheider, comandante en jefe del Ejército chileno, un militar respetuoso de la Constitución.

No obstante, la votación del Congreso reiteró la voluntad de los electores. Apenas 35 votos obtuvo Jorge Alesandri, frente a los 153 del candidato de la Unidad Popular.

Con más razones, la inteligencia estadounidense que se había instalado 25 años atrás, se mantuvo presente en Chile. Aunque Basso no revela detalles de lo que hizo la CIA durante el Golpe de Estado, apunta que el mismo año del golpe, la estación de la CIA en Santiago insistió en su intento de inducir a los militares “todo lo que sea posible para que tomen el control y desplacen al gobierno de Allende”, aunque luego desde Washington, aparentemente, manden a refrenar esa tentativa.

"La CIA conocía hasta el más mínimo detalle el planeamiento del golpe de Estado, dijo en una reciente entrevista en el diario La Voz de Rusia.

Sobre la huelga de camioneros y la paralización del país financiada desde el exterior, habló de manera más ilustrativa el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Marquez . “La CIA inundó de dólares el país para apoyar el Paro Patronal, y esa divisa bajó en la bolsa negra, escribió Pablo Neruda a un amigo en Europa. Una semana antes del golpe se había acabado el aceite, la leche y el pan”, dijo en su crónica “Chile, el golpe y los gringos”.

El bombardeo de la prensa

Tres meses antes del bombardeo a la Moneda, los atentados contra el gobierno se habían recrudecido. Allende, en ese junio de 1973, ofreció un discurso ante el pueblo donde prometió combatir “implacablemente” el fascismo, sin desestimar la complicidad de la prensa en los ataques. “Mistifican y mienten”, dijo.

Entre aplausos, el presidente chileno detalló día a día los ataques y sabotajes, se refirió sobre las barricadas y avanzadas en Santiago de Chile, en las que se detuvieron a 12 personas y hubo una docena de lesionados.

"Se dijo que se había usado la fuerza pública con una violencia tal, que había más de 200 heridos graves. No hubo un solo muerto. Y sin embargo, las radios reaccionarias y contrarias al Gobierno propalaron insistentemente estas noticias para crear inquietud en la población", denunció Allende.

"Un tractor con dinamita. Dos vagones de ferrocarril fueron incendiados. Bomba en la torre de la Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima (Endesa). Abalean sede del Partido Comunista. Desatan asonadas y apedrean negocios. Bloquean tránsito", eran los titulares que podían leerse.

La lista de ataques era extensa, pero además, el bombardeo contra la estabilidad política y económica estaba acompañado con las bombas del poder mediático. No solo se habían invertido dólares para comprar políticos y crear un caos social y económico en el país.

Poco después de la victoria de Allende, el periodista y dueño de la cadena de diarios de la empresa El Mercurio, Agustín Edwards Eastman, viajó a Washington para solicitar apoyo económico de la Casa Blanca, y el propio presidente estadounidense Richard Nixon aprobó la petición y a lo largo de un año le fueron desenfundados cerca de dos millones de dólares.

Pero hoy, cuarenta años después del golpe de Estado, El Mercurio está en el ojo de la justicia. El magistrado Mario Carranza ordenó a la Policía de Investigaciones de Chile, ubicar y entrevistar al dueño del diario “en calidad de testigo”, según reseña la prensa chilena, como parte de un proceso judicial abierto en enero de este año luego de que agrupaciones de familiares de detenidos, desaparecidos y ejecutados presentaran una querella contra los “instigadores del golpe”.

El vacío que dejó el Golpe

En el Estadio Nacional de Chile la dictadura de Augusto Pinochet, recién implantada, instauró su campo de concentración y armó un grupo del Ejército Chileno llamado “La Carabana de la Muerte”, que dirigió las persecuciones, torturas, ejecuciones y las desapariciones de miles de chilenos.

Pocos meses después del Golpe de Estado, cerca de 30 mil personas fueron víctimas de prisión tortura, mientras que otras 2.200 fueron asesinadas, y aún los familiares de miles de chilenos desaparecidos por la dictadura están buscando a sus seres queridos.

Pero la masacre fue también a la memoria y a la cultura del país. El bibliotecólogo y ensayista venezolano, Fernando Báez, relata cómo el régimen pinochetista destruyó millones de libros, atacó editoriales, prohibió cerca de una treintena de revistas, e incluso cuenta cómo un soldado rompió el Acta de la Independencia, firmada en 1818 por Bernardo O’Higgins.

"Acaso pocos entendieron entonces, y aún ahora, que el asalto y destrucción parcial al Palacio de la Moneda, un patrimonio cultural chileno construido en la época colonial, era un mensaje de la nueva gestión", refiere.

Entre los datos que asoma, destacan la incineración de casi 15 ejemplares de La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile, de García Márquez, así como el secuestro de archivos para confiscar documentos que censurados por la dictadura.

Pero esto no era nuevo, poco antes del bombardeo al Palacio de la Moneda, Allende, había revelado en su último mensaje a través de la radio. “En nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puente, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará”.

FIN/AVN/AB

(Fuente: revolucionmundial, vía frutoprogresivo)


Conversación de Nixon y Kissinger sobre el derrocamiento de AllendeComentarios registrados en cintas magnéticas del presidente de Estados Unidos Richard Nixon y de su asesor de seguridad nacional luego Secretario de Estado, Henry Kissinger, revelan el papel de Washington en el derrocamiento el 11 de septiembre de 1973 del presidente chileno Salvador Allende. 1970 Kissinger al director de la CIA, Richard Helms: “No dejaremos que Chile se vaya por el caño” (Tras la elección de Salvador Allende). 1971 Nixon al secretario del Tesoro, John Connally: “He decidido que vamos a sacar a Allende (…) Él es un enemigo (…) Vale todo en Chile. Patéenles el trasero, ¿ok?” (Cuando Chile decidió no compensar a las empresas estadounidenses tras la nacionalización del cobre). Julio de 1973 Nixon: “Creo que ese chileno tiene algunos problemas”. Kissinger: “Tiene grandes problemas (…)” Nixon: “Si sólo el Ejército pudiera conseguir unos cuántos que los apoyen”. (Dos meses antes del golpe). 16 de septiembre de 1973 Kissinger: “La cosa chilena se está consolidando y por supuesto los diarios se están desangrando porque un gobierno pro-comunista ha sido derrocado. (…) Es decir, en vez de celebrar… en el gobierno de (Dwight) Eisenhower seríamos héroes”. Nixon: “Bueno, no lo hicimos, como sabes, nuestra mano no aparece”. Kissinger: “No lo hicimos. O sea, los ayudamos (…) creamos las mejores condiciones posibles”. Nixon: “Así es y así es cómo se va a presentar”. Octubre de 1973 Kissinger: “Por desagradable que sean sus actos, el gobierno (de Pinochet) es mejor para nosotros de lo que era Allende” (Memorando de una reunión con funcionarios del Departamento de Estado) Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/mundo/conversacion-Nixon-Kissinger-SalvadorAllende-Chile-Pinochet_0_989301296.html. 
MÁS INFO http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7609000/7609638.stm

Conversación de Nixon y Kissinger sobre el derrocamiento de Allende


Comentarios registrados en cintas magnéticas del presidente de Estados Unidos Richard Nixon y de su asesor de seguridad nacional luego Secretario de Estado, Henry Kissinger, revelan el papel de Washington en el derrocamiento el 11 de septiembre de 1973 del presidente chileno Salvador Allende. 1970 Kissinger al director de la CIA, Richard Helms: “No dejaremos que Chile se vaya por el caño” (Tras la elección de Salvador Allende).

1971 Nixon al secretario del Tesoro, John Connally: “He decidido que vamos a sacar a Allende (…) Él es un enemigo (…) Vale todo en Chile. Patéenles el trasero, ¿ok?” (Cuando Chile decidió no compensar a las empresas estadounidenses tras la nacionalización del cobre).

Julio de 1973 Nixon: “Creo que ese chileno tiene algunos problemas”. Kissinger: “Tiene grandes problemas (…)” Nixon: “Si sólo el Ejército pudiera conseguir unos cuántos que los apoyen”. (Dos meses antes del golpe).

16 de septiembre de 1973 Kissinger: “La cosa chilena se está consolidando y por supuesto los diarios se están desangrando porque un gobierno pro-comunista ha sido derrocado. (…) Es decir, en vez de celebrar… en el gobierno de (Dwight) Eisenhower seríamos héroes”. Nixon: “Bueno, no lo hicimos, como sabes, nuestra mano no aparece”. Kissinger: “No lo hicimos. O sea, los ayudamos (…) creamos las mejores condiciones posibles”. Nixon: “Así es y así es cómo se va a presentar”.

Octubre de 1973 Kissinger: “Por desagradable que sean sus actos, el gobierno (de Pinochet) es mejor para nosotros de lo que era Allende” (Memorando de una reunión con funcionarios del Departamento de Estado) 


Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/mundo/conversacion-Nixon-Kissinger-SalvadorAllende-Chile-Pinochet_0_989301296.html

MÁS INFO http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7609000/7609638.stm

(Fuente: spainonymous, vía frutoprogresivo)

(Fuente: felipeandfire, vía frutoprogresivo)

(Fuente: dick-tators, vía frutoprogresivo)